O meu pé de laranja lima (1968), conocido en español como Mi planta de naranja lima, cuenta la historia de Zezé, un niño de unos cinco o seis años de una familia pobre de Bangu, en las afueras de Río de Janeiro. Travieso y muy imaginativo, recibe más golpes que cariño en casa y encuentra consuelo en dos amigos: un pequeño naranjo del patio al que llama Minguinho y un señor portugués, Manuel Valadares, el «Portuga». La muerte de este en un accidente de tren marca el final de su infancia. Es la novela más famosa de José Mauro de Vasconcelos y se basa en su propia niñez.
El autor y el libro
José Mauro de Vasconcelos nació en Río de Janeiro en 1920 en una familia de origen nordestino y murió en São Paulo en 1984. Antes de triunfar como escritor fue mozo de hacienda, instructor de boxeo y camarero, participó en expediciones por el río Araguaia con los hermanos Villas-Bôas y trabajó como actor.
O meu pé de laranja lima fue su mayor éxito: se ha traducido a más de cincuenta idiomas y es lectura habitual en colegios de Brasil y de otros países. El autor partió de sus recuerdos para contar cómo vive un niño los cambios bruscos de la vida, y la historia de Zezé continúa en otros libros suyos, como Vamos aquecer o sol (1974) y Doidão (1963), que se publicaron sin seguir el orden cronológico.
Resumen de la primera parte
Zezé es el penúltimo de una familia numerosa. Su padre, Paulo, se ha quedado sin trabajo y su madre, Estefânia, trabaja todo el día en una fábrica. Los hermanos mayores, entre ellos Jandira, Glória y Totoca, cuidan de los pequeños, y Zezé cuida a su vez del menor, Luís, con quien inventa juegos en el patio.
La familia tiene que mudarse a una casa más modesta. La primera Navidad sin regalos deja a Zezé desolado. En el nuevo patio, cada hermano elige un árbol, y a Zezé le toca el más pequeño y desvalido: un naranjo lima. Pronto descubre que puede hablar con él. Lo bautiza Minguinho y, cuando está de buenas, Xururuca. Será su confidente y el lugar al que huye después de cada castigo.
Zezé es listo hasta el punto de aprender a leer solo, pero sus travesuras, unas veces de pura imaginación y otras francamente peligrosas, le valen fama de «tener el diablo dentro» y palizas de su padre y de algunos hermanos. Una de ellas es tan brutal que pasa una semana sin poder ir a la escuela. Solo encuentra ternura en su hermana Glória, en su tío Edmundo y en su maestra, doña Cecília Paim, a la que lleva flores que, en realidad, ha cogido de jardines ajenos.
Resumen de la segunda parte
La segunda parte gira en torno a Manuel Valadares, un portugués acomodado al que Zezé conoce de la peor manera: el niño se cuelga de la trasera de su coche, el Portuga lo descubre y lo humilla delante de todos. Más tarde, cuando Zezé se hace daño en un pie, es él quien lo ayuda, y entre los dos nace una amistad secreta.
El Portuga le da todo lo que no recibe en casa: paciencia, conversación, paseos en coche, meriendas y, sobre todo, la sensación de ser querido. Gracias a él descubre la ternura y aprende a contener su rabia.
La felicidad dura poco. El coche del Portuga es arrollado por el tren Mangaratiba y su amigo muere. Zezé cae gravemente enfermo de pena, sin ganas de comer ni de vivir. Al mismo tiempo se entera de que van a talar su naranjo para ensanchar la calle.
El final explicado
Durante la convalecencia, su familia lo cuida como nunca y su padre encuentra por fin un buen trabajo. Pero Zezé ya no es el mismo: le confiesa que el naranjo «ya lo han cortado», en referencia a algo más profundo que el árbol. Le enseñan entonces la primera flor blanca de Minguinho, y Zezé entiende que es su despedida: el árbol ha pasado del mundo de los sueños al de la realidad, y él ya no podrá hablar con él.
El libro termina con Zezé adulto, que recuerda a Manuel Valadares como su verdadero padre y comprende que aquel tiempo le enseñó a querer, pero también le arrancó la infancia de golpe.
Temas principales
- La infancia desatendida: la pobreza y el cansancio de los adultos dejan a Zezé solo con su imaginación.
- La violencia doméstica: las palizas se cuentan con la naturalidad con que las vive un niño, lo que las hace aún más duras para el lector.
- El poder del afecto: el Portuga demuestra que un adulto que escucha puede transformar la vida de un niño.
- La imaginación como refugio: el naranjo que habla, los juegos con Luís y los personajes inventados son su forma de sobrevivir.
- El paso a la madurez: perder a Minguinho y al Portuga es descubrir el dolor, y el libro cuenta cómo se acaba la infancia.
Por qué sigue emocionando
La fuerza del libro está en la voz del narrador: todo se cuenta desde la mirada de Zezé, con su humor, su ingenuidad y su lógica infantil, incluso cuando habla de golpes o de muerte. Esa mezcla de ternura y crudeza hace que muchos lectores lo recuerden como uno de los libros que más les marcaron en la escuela. Es una lectura adecuada desde los 11 o 12 años, aunque se disfruta a cualquier edad y conviene acompañar a los más pequeños en los pasajes duros.
Adaptaciones
La novela se llevó al cine en 1970, con dirección de Aurélio Teixeira, y de nuevo en 2012, dirigida por Marcos Bernstein. En televisión tuvo tres telenovelas: una de TV Tupi en 1970 y dos de la cadena Bandeirantes, en 1980 y 1998. En Corea del Sur se publicó también una versión en cómic.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años tiene Zezé en Mi planta de naranja lima?
Tiene unos cinco años al empezar la historia y cumple seis a lo largo del libro.
¿Cómo muere el Portuga?
Su coche es arrollado por el tren Mangaratiba. Su muerte provoca la grave enfermedad de Zezé.
¿Es una historia real?
Es una novela, pero se basa en la infancia del propio José Mauro de Vasconcelos, que se inspiró en sus recuerdos para crear a Zezé.
¿Qué significa «laranja lima»?
Es una variedad de naranja dulce y poco ácida muy común en Brasil. En español suele traducirse como «naranja lima».