Las obras más importantes del romanticismo literario son, en Europa, Las desventuras del joven Werther (1774), de Goethe; Frankenstein (1818), de Mary Shelley; Nuestra Señora de París (1831), de Victor Hugo; y las Rimas (1871) de Gustavo Adolfo Bécquer. En Brasil, el movimiento arranca con Suspiros poéticos e saudades (1836), de Gonçalves de Magalhães, y tiene como grandes títulos A Moreninha (1844), de Joaquim Manuel de Macedo; Lira dos vinte anos (1853), de Álvares de Azevedo; e Iracema (1865), de José de Alencar. Todas comparten el culto a la emoción, la libertad creativa y la mirada hacia lo propio: el yo, la naturaleza y la nación.
Qué fue el romanticismo
El romanticismo nació en Alemania e Inglaterra a finales del siglo XVIII y se extendió por Europa y América durante la primera mitad del XIX. Fue una reacción contra el racionalismo de la Ilustración y las reglas del neoclasicismo. Sus rasgos principales:
- Subjetividad: el sentimiento y la experiencia individual por encima de la razón.
- Libertad creativa: rechazo de las normas clásicas, mezcla de géneros y de verso y prosa.
- Naturaleza: paisajes salvajes, tormentosos o nocturnos que reflejan el estado de ánimo.
- Nacionalismo: interés por la historia, las leyendas y el folclore de cada pueblo.
- Evasión: hacia la Edad Media, lugares exóticos, la muerte o lo sobrenatural.
- El héroe rebelde: personajes apasionados, marginados o en conflicto con la sociedad.
Cuatro obras clave del romanticismo europeo
Las desventuras del joven Werther (1774), de Goethe
Una novela epistolar en la que el joven Werther cuenta en cartas su amor imposible por Lotte, prometida de otro hombre, hasta que la desesperación le lleva al suicidio. Pertenece al Sturm und Drang, el movimiento alemán que anticipó el romanticismo, y tuvo un éxito tan enorme que muchos jóvenes imitaron la ropa del protagonista.
Por qué es clave: fijó el modelo del héroe romántico, dominado por la pasión y en choque con el mundo.
Frankenstein o el moderno Prometeo (1818), de Mary Shelley
Victor Frankenstein, un joven científico, da vida a una criatura hecha con restos humanos y la abandona horrorizado. Rechazada por todos, la criatura se vuelve contra su creador. Mary Shelley empezó a escribirla con 18 años, durante una estancia junto al lago de Ginebra con Percy Shelley y Lord Byron.
Por qué es clave: une el gusto romántico por lo sobrenatural y lo sublime con una reflexión moderna sobre la ciencia y la responsabilidad, y está en el origen de la ciencia ficción.
Nuestra Señora de París (1831), de Victor Hugo
En el París del siglo XV, el campanero jorobado Quasimodo, el archidiácono Frollo y el capitán Phoebus se obsesionan con la gitana Esmeralda. La catedral es casi un personaje más.
Por qué es clave: representa la pasión romántica por la Edad Media y la arquitectura gótica, y la defensa de los marginados frente a la sociedad. Victor Hugo fue el gran líder del romanticismo francés.
Rimas (1871), de Gustavo Adolfo Bécquer
Breves poemas sobre el amor, la poesía, el desengaño y la muerte, con un lenguaje sencillo y musical. Se publicaron en 1871, después de la muerte del autor, gracias a sus amigos. Sus Leyendas, en prosa, son otra cima del romanticismo en España.
Por qué es clave: aunque llegó tarde, es la obra romántica española más leída, y su influencia en la poesía en español del siglo XX fue enorme.
Cuatro obras clave del romanticismo brasileño
En Brasil, el romanticismo coincide con los primeros años del país independiente (1822) y con la necesidad de crear una cultura nacional. Suele situarse entre 1836 y 1881.
Suspiros poéticos e saudades (1836), de Gonçalves de Magalhães
Un libro de poemas escrito durante sus viajes por Europa, con meditaciones religiosas, recuerdos de la patria lejana y reflexiones sobre la historia. Su valor literario es discreto, pero se considera la obra inaugural del romanticismo en Brasil, porque introduce el sentimentalismo, la religiosidad y el nacionalismo que caracterizarán el movimiento.
A Moreninha (1844), de Joaquim Manuel de Macedo
Una novela publicada por entregas, ambientada en una isla de la bahía de Guanabara, en Río de Janeiro. Augusto, un estudiante de Medicina con fama de inconstante, apuesta con un amigo que no será capaz de amar a una misma chica mucho tiempo; si pierde, tendrá que escribir una novela contando la historia. Durante un fin de semana en la isla se enamora de Carolina, «la morenita», y pierde la apuesta. Detrás hay una promesa de amor infantil que se revela al final.
Por qué es clave: fue la primera gran novela de éxito en Brasil y retrata las costumbres de la burguesía carioca de la época.
Lira dos vinte anos (1853), de Álvares de Azevedo
Publicada después de la muerte del poeta, fallecido con solo 20 años, es la obra principal de la generación «ultrarromántica» o del «mal del siglo», muy influida por Lord Byron. Combina poemas de amor idealizado, a menudo hacia mujeres inalcanzables o dormidas, con otros irónicos, sombríos y obsesionados con la muerte.
Por qué es clave: es el mejor ejemplo brasileño del romanticismo más pesimista y sentimental.
Iracema (1865), de José de Alencar
Considerado el patriarca de la literatura brasileña, Alencar escribió novelas urbanas, regionalistas e indianistas. Iracema cuenta el amor entre la india tabajara Iracema, «la virgen de los labios de miel», y el portugués Martim, del que nace Moacir, considerado simbólicamente el primer cearense. El nombre de la protagonista es un anagrama de «América».
Por qué es clave: es la gran leyenda poética del origen mestizo de Brasil y la obra cumbre del indianismo, que convirtió al indígena idealizado en héroe nacional. Antes, en 1857, Alencar había publicado O Guarani, otro clásico de esta línea.
Las generaciones del romanticismo brasileño
- Primera generación, nacionalista o indianista: exaltación de la patria y del indígena. Gonçalves de Magalhães y, sobre todo, Gonçalves Dias, autor de la célebre «Canção do exílio».
- Segunda generación, ultrarromántica: subjetivismo extremo, tedio, amor y muerte. Álvares de Azevedo, Casimiro de Abreu, Junqueira Freire y Fagundes Varela.
- Tercera generación, condoreira: poesía social y abolicionista, con Castro Alves como figura principal.
En prosa destacan también Bernardo Guimarães (A escrava Isaura), el Visconde de Taunay (Inocência) y Manuel Antônio de Almeida (Memórias de um sargento de milícias), cuyo humor anuncia ya el realismo.
Cómo empezar a leer romanticismo
Para un primer contacto, las Rimas de Bécquer y Frankenstein son lecturas breves y muy accesibles. Quien quiera conocer el romanticismo brasileño puede empezar por A Moreninha, ligera y divertida, y seguir con Iracema, más poética. Leer obras de ambos lados del Atlántico ayuda a ver cómo un mismo movimiento se adaptó a realidades muy distintas: en Europa miró a la Edad Media; en Brasil, a la selva y al indígena.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la primera obra del romanticismo en Brasil?
*Suspiros poéticos e saudades* (1836), de Gonçalves de Magalhães, publicada el mismo año en que un grupo de escritores brasileños en París lanzó una revista con ideas románticas.
¿Cuáles son las características del romanticismo?
El predominio del sentimiento sobre la razón, la libertad creativa, la naturaleza como reflejo del alma, el nacionalismo, la evasión en el tiempo o el espacio y el héroe rebelde.
¿Qué es el indianismo?
Una corriente del romanticismo brasileño que idealizó al indígena como símbolo de la identidad nacional. Sus obras más conocidas son *O Guarani* e *Iracema*, de José de Alencar, y la poesía de Gonçalves Dias.
¿Quién es el autor romántico español más importante?
Gustavo Adolfo Bécquer es el más leído, aunque José de Espronceda, José Zorrilla, con *Don Juan Tenorio*, y Rosalía de Castro son también figuras fundamentales.